Felipe VI pide no «mirar para otro lado» ante una actuación que «repugna a la conciencia humana y avergüenza al conjunto de la comunidad internacional»
El rey Felipe VI no pronunció este miércoles la palabra genocidio, que divide al Gobierno y al PP, en su discurso ante el plenario de la Asamblea General de la ONU para condenar la actuación de Israel en Gaza, pero eso no restó un ápice de dureza a su intervención. Un día después de que Donald Trump arramblara desde esa misma tribuna con todo lo que representa la organización internacional y dejara claro su apoyo sin fisuras al Gobierno de Benjamin Netanyahu, el jefe del Estado español advirtió de que no se puede «mirar para otro lado» ante sus bombardeos indiscriminados sobre la población palestina. «Son actos aberrantes que están en las antípodas de todo lo que este foro representa. Repugnan a la conciencia humana -remarcó- y avergüenzan al conjunto de la comunidad internacional».
No «mirar para otro lado» ante una actuación que «repugna a la conciencia humana y avergüenza al conjunto de la comunidad internacional»
— Felipe VI, Rey de España
Felipe VI ya había denunciado la semana pasada en Egipto el «brutal e inaceptable sufrimiento» al que el ejecutivo israelí está sometiendo al pueblo gazatí, que supera ya los 65.000 fallecidos en los últimos dos años como consecuencia de su reacción a los ataques de Hamás el 7 de octubre de 2023. Pero este miércoles fue mucho más lejos. Con su habitual lenguaje diplomático y no sin dejar claro de antemano el aprecio del pueblo español al pueblo israelí y su condena a los atentados del grupo terrorista, exigió a Netanyahu detener la «masacre». «No más muertes en nombre de un pueblo tan sabio y tan antiguo, que tanto ha sufrido a lo largo de la historia», reclamó .
El monarca también defendió la decisión de España —y, más recientemente, en los últimos días, de países como Francia, Reino Unido, Canadá o Portugal— de reconocer en esos momentos el Estado palestino. Un gesto que Trump tildó la víspera de «regalo» a Hamás. «Debe ayudar a conseguir una paz regional justa y definitiva, basada en la aplicación de las resoluciones de Naciones Unidas y también —argumentó— en el reconocimiento universal del Estado de Israel».





